El día 20 de Marzo tuvimos la segunda sesión online de trabajo, donde participamos todos los integrantes del Proyecto de Cooperación: Nueva Economía de la Aldea del Siglo XXI
La aldea es la primera estructura urbana de la humanidad y su primer experimento de residencia comunitaria permanente —muy anterior a la ciudad a la que contribuyó posteriormente en su fundación— diseñada y emplazada estratégicamente en el territorio con una única función esencial e irrenunciable: gestionar eficientemente los recursos naturales del entorno y los procesos agroecológicos locales mediante el aprovechamiento sostenible y cíclico de las rentas naturales y la conservación permanente del capital natural.
La aldea (ahora extinguida o disfuncional) era una consumada experta en el manejo de la economía circular, la biotecnología, las energías renovables, la sostenibilidad ambiental, el desarrollo comunitario, el cuidado de la vida, el manejo de los ciclos del carbono en circuito cerrado, la producción y conservación de paisajes, la producción de biodiversidad, el reciclaje, la fertilización orgánica, el manejo de sistemas complejos, etc., etc. Todos esos conceptos a los que aspira la actual y moderna sociedad urbano industrial ya estaban resueltos en la aldea preindustrial.
En conclusión, la aldea era una estructura urbana inteligente que primero creó la naturaleza doméstica y después acreditó suficiente capacidad para aumentar y conservar la biodiversidad y preservar el paisaje.
El proyecto representa una contribución estratégica al desarrollo rural mediante un enfoque innovador basado en la transferencia de conocimiento interterritorial, intergeneracional e interdisciplinar. Lejos de proponer una simple acumulación de buenas prácticas, este proyecto plantea la articulación de un sistema colaborativo de aprendizaje colectivo, orientado a la generación de soluciones adaptadas a los desafíos actuales del medio rural.
La iniciativa se sustenta en la creación de un espacio de cooperación técnica y comunitaria entre diversas aldeas rurales de Asturias, Galicia y el País Vasco, con trayectorias diferenciadas, pero intereses compartidos en procesos de transición ecológica, revitalización demográfica y diversificación económica. En este marco, la transferencia de conocimiento se convierte en una herramienta fundamental para consolidar estrategias de desarrollo sostenible, facilitando la circulación de ideas, experiencias, metodologías y capacidades organizativas entre actores locales e institucionales.
Uno de los principales mecanismos para dicha transferencia es la celebración de encuentros presenciales de trabajo organizados por cada Grupo de Desarrollo Rural (GDR) participante. Estos encuentros, estructurados metodológicamente, permiten el análisis comparado de experiencias piloto, la identificación de elementos replicables y el debate técnico entre agentes del territorio. A través de esta dinámica se fomenta la creación de redes locales de innovación social y se promueve el aprendizaje entre iguales (peer-to-peer learning) como vía de mejora continua y adaptación contextualizada.
Complementariamente, se contempla el desarrollo de una plataforma digital colaborativa que centralice la documentación de los procesos y sistematice los conocimientos generados. Este repositorio incluirá materiales de carácter técnico, audiovisual y narrativo orientados a la replicabilidad, y permitirá ampliar el impacto del proyecto más allá de los territorios participantes. Esta herramienta facilitará, además, la interlocución con otros actores rurales y urbanos interesados en procesos de transición eco social.
Desde una perspectiva estratégica, el proyecto incide también en la valorización del conocimiento local y su integración con las capacidades tecnológicas y organizativas contemporáneas. Se reconoce expresamente el papel del saber campesino, de la cultura del territorio y de la memoria comunitaria como activos clave para un desarrollo rural sostenible e inclusivo. En este sentido, el proyecto promueve la reactivación de dinámicas colaborativas tradicionales, su reinterpretación crítica, y su proyección hacia escenarios de futuro compatibles con los retos del cambio climático, la digitalización o la despoblación.
Además, se incorpora un enfoque intergeneracional que considera la transferencia de conocimiento como un proceso bidireccional: los mayores transmiten experiencia y saberes arraigados, mientras las nuevas generaciones aportan innovación, tecnologías emergentes y nuevas formas de habitar el territorio. Este intercambio no solo fortalece el capital social del medio rural, sino que contribuye a su resiliencia estructural.
Finalmente, el papel facilitador de los GDR en tanto que agentes vertebradores del desarrollo local permite garantizar una correcta articulación de las acciones del proyecto con las Estrategias de Desarrollo Local Participativo (EDLP) vigentes, alineando así los resultados del proyecto con los objetivos de la programación LEADER 2023–2027.
En conclusión, el proyecto ofrece un modelo de intervención rural integral, donde la transferencia de conocimiento no es un fin en sí mismo, sino una palanca para el fortalecimiento del tejido socioeconómico, la revalorización del territorio y la activación de dinámicas endógenas de desarrollo. Su enfoque sistémico, replicable y basado en el aprendizaje mutuo lo posiciona como una referencia metodológica para futuros proyectos de cooperación rural a nivel nacional y europeo.
En la sesión el CTIC hablo sobre:
- Genera tu propia energía: Guía de autoconsumo colectivo en el territorio rural: https://www.fundacionctic.org/sites/default/files/Guia-autoconsumo-CTIC_4.pdf
- Presentación: 3ª sesión Trabajo colaborativo-ejemplo Moal. Dinamización para la digitalización/comunicación vecinal digital
- Aldea 0: https://www.fundacionctic.org/es/proyectos/aldea-0


